En diciembre del 2015, Manuel y Laura se conocieron en el ensayo del cortejo de una boda. Para él fue amor a primera vista; para ella, apenas un chico agradable. Manuel, persistente al fin, convirtió cada “no” en paciencia y cada silencio en un gesto amable; sumó detalles, humor y presencia sin rendirse.
Todo empezó…
Cuatro años después, Laura decidió darse la oportunidad. Y ese sí, contundente y serio, cambió el rumbo: comprendió que la paciencia también escribe destinos; descubrió que aquel amor, fiel y sereno, era el amor de su vida, y que elegirlo sería —y sigue siendo— una de las mejores decisiones que su corazón ha tomado.
Desde entonces, y con Dios como centro de su relación, han vivido seis años de amores: 31 ciudades compartidas, más de 30 mil fotos que guardan aventuras memorables y muchas metas alcanzadas. Se han llenado de infinito amor y ha sido un noviazgo bellísimo. París los vio comprometerse, con la Torre Eiffel como testigo; Santorini fue un sueño cumplido; y recorrer juntos los parques de Disney les recordó que jugar también es una forma de amar.
Hoy se preparan para decir “sí” ante Dios, sus familias y amigos cercanos el 20 de diciembre de 2025. Lo que empezó como una chispa en un ensayo se convirtió en su hogar favorito: el uno en el otro.